martes, 10 de agosto de 2010

LETANIAS DE SATAN...

Oh tú, el ángel más hermoso y por ello
el más sabio.

Dios ajeno a la suerte y ayuno de alabanzas,
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Príncipe del exilio, a quien aborrecieron, y que
vencido aún te alzas con más fuerza,
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Tú que todo lo conoces, oh gran rey subterráneo,
familiar médico de la angustia humana,
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Tú que incluso al leproso y a los parias más bajos
solo por amor muestras el gusto del Edén,
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Oh tú que de la muerte, tu vieja y constante amante,
engendras la Esperanza- ¡esa adorable demente!

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Tú que das al perseguido esa orgullosa mirada
que en torno del cadalso condena a un pueblo entero.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria! Tú,
que en el corazón de las putas enciendes el culto
por las llagas y el amor a las mortajas.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Báculo de exiliados, lámpara de creadores,
confidente de ahorcados y de conspiradores.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Padre adoptivo de aquellos que, en su cólera,
del paraíso terrestre arrojó Dios un día.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Oración:

Gloria y loas a ti, Satán, en las alturas del cielo donde reinas y en las profundidades del infierno en el que sueñas, vencido y silencioso, haz de mi alma, bajo el Árbol de la Ciencia, cerca de ti repose, cuando, sobre tu frente, como una Iglesia nueva sus ramajes expandan.



sábado, 7 de agosto de 2010

ESCRIBO...

Escribo…,
para mantener distraída a la amargura.

Esquivo…,
sus dardos con palabras, mi armadura.

Y callo…,
porque digo más en mis silencios
que engañando a las palabras
con sentimientos adoptados.

Escribo, esquivo y callo,
y a menudo lloro en un folio.
Mis lágrimas son tinta, y no hallo
mejor ataque que un poema
ante tanto olvido,
ante tanta pena.

Escribo…,
para curar mi alma rota.

Grito…,
para que el silencio no me coja.

Y curo…,
mis heridas con un verso,
mis miedos con palabras
y los lloro en una hoja.

Escribo…,
para mantener a distancia la locura.